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Carlos César Arbeláez vuelve a confiar la producción de una nueva película a Juan Pablo Tamayo. Juntos, le regalarán próximamente a los espectadores Eso que llaman amor, un drama realista, con una visión muy personal y sensible de los espacios y, sobre todo, de sus personajes, que aunque pertenecen a Medellín, se acercan a muchas realidades y el espectador se podrá identificar de manera fácil con ellos. Historias sencillas, humanas, de vidas pequeñas que tratan un tema universal y que podrían suceder en cualquier parte del mundo.
En Eso que llaman amor hay una mezcla de actores profesionales y no profesionales. Sus rostros se vuelven el paisaje de las emociones, el termómetro de lo que pasa. Por eso, un gesto, una sonrisa a destiempo, las palabras y los silencios, la acción y la no reacción cuentan el verdadero y profundo drama que corre escondido en las relaciones cotidianas de los protagonistas de esta película y que tampoco se permite excluir el humor. Aquí, la cámara lleva a los espectadores al drama interior y sicológico de cada uno de los personajes, y a un drama exterior que los abraza bajo una misma ciudad.
En Eso que llaman amor, el arte se hizo de modo muy naturalista, respetando los espacios originales y con apenas unos pocos elementos que resaltaran y le dieran familiaridad a los espacios retratados, como medio de expresión de las condiciones de vida de los personajes, sus creencias, costumbres y experiencias. Un trabajo similar cumple la música, Martín Ferres (bandoneonista de la agrupación Bajo Fondo), ha compuesto una banda sonora minimalista, pero llena de sentimiento -con el más melancólico de los instrumentos-, que nos ayuda a entrar en la intimidad de cada personaje.
De este modo, todos los elementos que integran el universo de la producción se pusieron al servicio de Eso que llaman amor; un relato cinematográfico en el que usted mismo se encontrará y verá reflejados los dramas cotidianos y escondidos que circundan cualquier tipo de relación: la violencia que habita en el ser humano, y que a veces se traslada a su exterior, y el amor como se conoce y como cualquier persona ha podido sentirlo. |
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